Humo de Buen Derecho está cambiando la forma de hacer educación…

Nunca fui muy buen alumno en la universidad. Más bien, yo era del montón. Las clases me aburrían, y me costaba mantener la concentración. Me terminé convenciendo de que odiaba al Derecho, y yo sólo quería ser artista. Pero a pesar de eso, decidí seguir cursando mi carrera, solo para no quedar a medio camino, ante la fuerte presión que ejercía mi entorno para que no abandone la carrera. A duras penas logré egresar, y mi preparación para el examen de grado fue una verdadera tortura. Para cualquier persona normal es tortuoso tener que leer durante 8 horas diarias, todos los días, durante un año completo. Para alguien como yo, con déficit atencional, era una misión prácticamente imposible.

 

Después de dos intentos fallidos por aprobar el grado, me di cuenta de que lo que realmente odiaba no era el Derecho, sino la forma en que se estudia. Entendí que, si mi autoestima estaba por el suelo después de tanto fracasar en la carrera, no era por no tener capacidades, sino por no poder adaptarme a un sistema educativo que, definitivamente, no estaba diseñado para mí. Ni para mí, ni para nadie.

Me lancé de lleno a estudiar las falencias del sistema educativo, tanto en Chile como en el mundo, comprendiendo por qué hay sistemas educativos más eficaces que otros. Entendí que lo que más se necesita aprender para ser abogado es, justamente, aquello que no se enseña en la universidad, que es la capacidad de comunicarse de forma eficaz y asertiva.

Comprendí que en los últimos 200 años la tecnología ha avanzado de manera exponencial para facilitar la vida de las personas, sin embargo, en materia de educación nada ha cambiado, pues desde el colegio hasta la universidad seguimos estudiando con los mismos métodos arcaicos y obsoletos que se utilizan desde hace dos siglos.

Mi decepción con el sistema fue tanta que, un día, le conté a todos mis cercanos que mi lucha había terminado, que no pensaba seguir estudiando y que nunca seré abogado. Pero a mí me quedaba un sueño por cumplir: cambiar el sistema educativo. Así fue como empecé a crear mi propio método de enseñanza, que incorpore toda clase de estímulos visuales y auditivos, y que pueda quedar como legado para las futuras generaciones. Después de 3 años de trabajo, logré lanzar mi gran serie de videos animados, a la que denominé “Humo de Buen Derecho”.

Y en medio de todo este proceso creativo, cuando aún no llevaba ni la mitad del material que me propuse crear, ocurrió algo que no me esperaba. Recibí un correo de mi universidad que me avisaba que tenía una última oportunidad para rendir mi examen de grado… ¡en un mes más! Así fue como en tiempo récord me puse a estudiar, pedí una breve prórroga de dos meses y logré aprobar mi examen de grado utilizando únicamente como material de estudio los videos que yo mismo había creado.

Hoy puedo contar con orgullo que este método de aprendizaje me sirvió no solo a mí, sino a cientos de estudiantes que día a día me escriben para contarme lo mucho que les ha ayudado “Humo de Buen Derecho”. 

 

 

Gonzalo Sorich
Artista Musical y Audiovisual
Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales.
Creador de “Humo de Buen Derecho”

Conoce aquí cómo fue mi experiencia con el sistema educativo, y cómo pude diseñar un método para empezar a transformarlo.

No puedes copiar el contenido de este sitio